Rafael Alberti Merello (1902-1999), poeta y dramaturgo, nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) en el seno de una familia pudiente.

Estudió en un colegio de los jesuitas. Su espíritu inquieto lo llevó a Madrid, donde se dedicó a la pintura.

En 1925 gana el premio Nacional de Literatura por su obra Marinero en tierra.

A partir de 1930, por razones no aclaradas, da un viraje hacia la política y dio a su musa un sesgo proletario que conservará hasta el final de su vida. Durante los años de la Segunda República (1931-1936) fue pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar los movimientos de vanguardia en Europa. Viajó por Francia, Alemania y la Unión Soviética. Poco después, se afilió al Partido Comunista. Durante la Guerra Civil apoyó la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Tomó parte, con armas de poesía, en la defensa de Madrid durante la Guerra Civil (1936-1939).

Viajó por Rusia, emigró a Francia y luego a Buenos Aires tras la victoria franquista (1939). Cuando murió Franco (1975), Alberti vivía en Roma, Roma, donde había trabado amistad con Giuseppe Ungaretti, Pier Paolo Pasolini y Vittorio Gassman.

No regresó a España hasta 1977 y fue elegido diputado por la provincia de Cádiz en las primeras Cortes democráticas como miembro del Partido Comunista de España (PCE).

Recibió el Premio Lenin de la Paz, en 1966 y en 1983 el premio Cervantes.

En 1984 es nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En 1992 le fue concedida la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

En 1993 renueva su afiliación al Partido Comunista de España (PCE).

En 1993 fue investido doctor Honoris Causa de la Universidad Complutense de Madrid y en 1995 fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia.

En 1996 le es concedida la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

En 1999 recibió el Premio Extraordinario de Poesía Reina Sofía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz.

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2.Obras célebres

El tema es el mar, pero no es su dimensión épica, sino como símbolo de lo movido. El poeta se ve a sí mismo como alguien “desenterrado” del mar y que ahora recuerda su origen. En este libro aparecen las formas populares, no tomadas directamente del pueblo, como Lorca, sino de la tradición literaria culta (Santillana, Gil Vicente, Góngora). El poeta se siente como un reflejo de las olas del mar, la voz oculta de los mares.
  • La amante
  • El alba de alhelí
  • Domecq
  • Cal y canto
  • Sobre los ángeles
  • El poeta en la calle
  • Consignas
  • Un fantasma recorre Europa